Formas de Volver a Casa

lunes, 8 de abril de 2013






Suplantar la identidad para existir

Título: Formas de volver a casa.
Autor: Alejandro Zambra.
Editorial: Anagrama.
Año: 2011

Páginas: 164


  Hablar de la dictadura de Pinochet en la actualidad es como hablar de farándula, es decir, de algo pasajero y que se olvidará en un par de días. Sin embargo, con las recientes elecciones de nuevos alcaldes, todo parece diferente y brota la efervescencia de los silenciados y vociferan la alegría por el cambio que se está desarrollando. El pueblo, pese a ser un número reducido de votantes, por fin habló y la derecha se quedó sin parte de sus cabecillas fundamentales en Santiago.

Y yo también me manifesté y siento que Alejandro Zambra en su novela Formas de volver a casa lo logra de manera sutil, pero acertada al criticar la década de los 80 y de cómo gran parte de los padres hacían caso omiso a lo que estaba aconteciendo y solamente se preocupaban por lo que le pasaba a su familia y nada más, evidenciando el desasosiego que viene persiguiendo al protagonista desde aquella época.

No por nada y lo comparto, repara en la perdición que se le avecina al país tras el triunfo de un patrón de fundo como lo es Piñera, pero que al igual en épocas anteriores, siempre habrán personas que sean capaces de resistir ante tanta injusticia.

Por otra parte, la primera parte de la novela es narrada por un niño de nueve años, quien no entiende qué sucede en su entorno y a quien le ocultan toda información para “protegerlo”. Creo fielmente que a muchos de mis amigos les pasó lo mismo.  Mientras ellos jugaban y leían cuentos maravillosos, sus padres les mentían y los enajenaban en una nueva realidad, en la que primaba el que dirán y la buena compostura. Obviamente, silenciados por el miedo que nunca dejaron de manifestar.
En cambio, cuando yo era niña escuchaba a Los Prisioneros y le tomaba mucha atención a sus letras que, evidentemente, más grande hicieron un ruido tremendo en mi cabeza. Ruido que se fui armonizando con lo que me contaba mi papá sobre lo que pasó durante la opresión que azotó al país durante 17 años.
Agradezco dicha versión, pues de ese modo puede contextualizar y entender el relato, ya que me sigue pareciendo increíble que haya personas que sigan defendiendo a un asesino y lo enaltezcan como si fuera el salvador de toda una nación. Nación que fue violentada física, psicológica y moralmente.
Por lo tanto, es necesario recordar que el hombre es un ser social por naturaleza, por lo que no podemos darnos el lujo de ser personas narcisistas y egoísta, cuando a nuestro alrededor se están cometiendo delitos que nos afectan tanto como a la victima directa. Esta actitud es la que manifiesta Raúl o Roberto, quien debe suplantar su propia identidad para velar por los intereses familiares y que sus hijas no fueran víctimas de manos abusivas y corruptas.

Creo que siempre lo más importante será no olvidar el pasado, pues todos esos hechos son los elementos que constituyen y dan forma a nuestra identidad, la que hay que saber defender y demostrar día a día frente a una sociedad tan vertiginosa como la nuestra y no dejarnos alienar por palabrerías baratas de gente que mantiene el poder hace décadas.

Formas de volver a casa se convierte entonces en un relato “simple” y armónico, que expresa el dolor de un personaje secundario, el hijo, ante el macrorrelato de sus padres, que vivieron en una época marcada por muertes y desapariciones silenciosas, pero de las que ya todos han olvidado.
escrito por Evelyn Orellana M.

 
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